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LOS PROBLEMAS TÉCNICOS DEL PRETEST.
El test cualitativo de un spot de publicidad o un anuncio de una revista conlleva muchos problemas técnicos. Pretestar de modo fiable una comunicación publicitaria para televisión cuando todavía no está acabada, puede convertirse en una misión imposible. Todo depende de qué se quiera saber. El primer problema del pretest de un spot es que el estímulo que se presenta a los individuos de una muestra no es la comunicación publicitaria que se pretende. Lo que se testa es una idea comunicación presentada en alguno de los siguientes formatos. Como es obvio, cualquiera de estos estímulos que soportan la idea del anuncio distan mucho de ser el spot de televisión que el consumidor va a ver una vez acabado. Las preguntas que el investigador tiene que plantearse con rigor son:
El problema básico del pretest es que, más allá de la técnica de test que se utilice, los individuos de la muestra van a reaccionar frente a una comunicación que no es la que se va a lanzar . En cualquier caso, una vez analizadas las respuestas de las personas entrevistadas y depurados los sesgos, se sacan conclusiones sobre el modo cómo la muestra ha decodificado el story o el animatic. Nunca sobre un spot que no existe. Se testan las ideas expresadas en un boceto y se responde sobre el boceto. Nunca sobre un planteamiento creativo que no está. Entonces ¿Para qué sirve un pretest? ¿Qué objetivos útiles para marketing o publicidad puede tener? El segundo problema de un pretest es marcar unos objetivos alcanzables La pregunta es para qué sirve el pretest y en qué condiciones.
El investigador debe aportar datos a marketing y publicidad para que, extrapolando desde el pretest, prevean dificultades para la realización final del anuncio. Un pretest no es un test de spot. Es un rastreador de problemas que marca posibles peligros en la comunicación final. Específicamente se trata de constatar que la comunicación que se prepara dice lo que el anunciante quiere que diga. Y es que el boceto tiene que expresar lo que el anunciante quiere hacer llegar a su público objetivo.
Independientemente de los detalles de realización, el publicista comunica en el animatic el mismo concepto de producto que va comunicar en el spot. Lo que se testa es cómo se entiende un concepto comunicado mediante una historia insinuada que, más allá de su realización concreta tiene que decir lo que el anunciante quiere que diga. En definitiva, el pretest aporta pistas sobre el elemento esencial de la comunicación: los posibles problemas de comprensión conceptual a partir de un esbozo comprensible. Ofrecemos un ejemplo: en el animatic que mostramos se expresan algunas de las ideas con las que se construye del concepto de producto que se quiere comunicar. Haga click aquí para ver el animatic . Con un animatic bien realizado, un pretest cualitativo puede definir claramente cómo se entienden las imágenes y si lo que se entiende es o no lo que el anunciante quiere hacer llegar al consumidor. De la secuencia de dibujos se desprenden las ideas con las que se quiere marcar el posicionamiento de producto: selecto y aroma. Una buena técnica de pretest averigua, de modo fiable, qué elementos del animatic son entendidos como el anunciante quiere que se entienda el spot. Haga click aquí para volver a ver el animatic . Lo importante es que la estructura del modo de percepción y comprensión que descubre el test sea fiable. Esto quiere decir que, con un buen animatic, al investigador, en su técnica, no se le pueden escapar modos no pretendidos de configurarse la percepción y la comprensión. Un pretest cualitativo, técnicamente bien realizado, puede aportar datos orientativos muy fiables sobre el funcionamiento de las estructuras perceptivas de los consumidores. Difícilmente podrá decir algo sobre “qué sería mejor” Lo que un pretest debe decir es qué se entiende, a partir de lo comunicado en el animatic y, con mucha precaución, qué actitud despierta el concepto comprendido.
Eduardo Montesinos
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