La estructura de una entrevista al grupo: el encuadre
La entrevista al grupo tiene tres momentos en su desarrollo: El encuadre, la coordinación técnica del flujo de información y el final
El encuadre es el punto de partida técnico que el investigador establece para los componentes del grupo: Los participantes en la dinámica de grupo, supuestamente, no saben con precisión a qué vienen. Por tanto:
El encuadre ayuda a los participantes en la dinámica de grupo a situarse en el trabajo que tienen que realizar:
Da referencias a los participantes para que sepan cuál es su posición con respecto a la dinámica del grupo y qué se espera que hagan. Es decir, qué trabajo tienen que realizar: Se trata de que sepan a qué atenerse.
Aporta pautas de participación dirigidas a favorecer la espontaneidad y a evitar sesgos.
Estructura “un acuerdo de trabajo” entre los participantes y el investigador. En cierto modo es un “recontrato” que actualiza la aceptación de los participantes a participar en el estudio cualitativo con unas reglas de participación.
El encuadre tiene cuatro características :
Subraya la neutralidad del coordinador:
Con respecto a lo que se dice en el grupo: los contenidos.
Con respecto a la participación de los componentes del grupo.
Pone las bases para prevenir los posibles sesgos en la dinámica del grupo: desequilibrios en la participación de los miembros, acaparar la palabra, presión en la opinión, emparejamientos, confrontaciones...
Aclara las dudas de los participantes con respecto a lo que se va a hacer.
No da más información de la precisa, para no introducir sesgos en la dinámica del grupo.
El encuadre es importante para “calmar posibles inquietudes” de los participantes:
Porque verbaliza y hace explícitas las dudas y preguntas que los participantes se hacen sobre la situación.
Sale al paso de algunas posibles “prevenciones” que los participantes no se atreven a manifestar.
En definitiva tiende, mediante información objetiva, a evitar “ruidos” en la participación de los componentes del grupo. Les ayuda a situar al técnico y a situarse con respecto a él: Lo posiciona como un técnico objetivo, neutral y, simultáneamente, cálido.