La dedicación profesional a la investigación cualitativa requiere unas cualidades sin las cuales sería muy difícil de alcanzar un desarrollo técnico personal suficiente.
Algunas de estas cualidades son las siguientes:
Tiene curiosidad por entender qué subyace a la conducta de las personas: cuál es el funcionamiento de la mente como punto de partida para comprender la conducta.
Es creativo: Se atreve a “jugar” con las ideas, con sus propias habilidades, con las situaciones. Encuentra puntos de relación en lo dispar. Asume riesgos.
Tiene capacidad de insight sobre sí mismo y sobre los demás. Puede “darse cuenta” (“insight”) de cómo se siente con el cliente mientras trabaja (cómo siente y cómo piensa. También “se da cuenta” de lo que les ocurre a los demás (cómo sienten y cómo piensan) mientras trabaja con ellos. Este “darse cuenta” de sí mismo y de los demás le va a servir para elaborar su propia experiencia y para poder tomar decisiones técnicas en su relación con el cliente y en la realización de entrevistas y grupos. El desarrollo de la capacidad de insight requiere entrenamiento.
Sabe plantear hipótesis bien fundamentadas sobre lo que la gente hace y dice. Tiene capacidad para no quedarse “pegado” a las situaciones y discursos “manifiestos”. Puede ir “más allá” de lo puramente literal descubriendo aspectos implícitos en la información literal y patente. Esta habilidad requiere un entrenamiento de la percepción interpersonal.
Puede “tomar distancia” de sí mismo en su actividad profesional. Esta “toma de distancia” le ayudará a revisar los propios planteamientos y actuaciones, darse cuenta de errores y aciertos. Es decir, elaborar, trabajar, la propia experiencia.
Tiene sentido común que le ayuda a moderar todo lo anterior y le dará calidad y realismo a sus habilidades técnicas, aunque nunca debe sustituirlas.